A la hora de clasificar el dolor teniendo las estructuras que dan origen del dolor  , el dolor suele subdividirse en 2 tipos : dolor somático y dolor visceral.

Definimos como  dolor somático aquel dolor originado en la piel, músculos, articulaciones, ligamentos o huesos.

Se caracteriza por : 

  • Originarse en piel, huesos, músculos, articulaciones, serosas parietales, meninges y tejido conjuntivo
  • Puede aparecer en el contexto de un dolor agudo o de un dolor crónico
  • Estar  bien localizado en la zona lesionada
  • Incrementarse con la persión sobre dicha área y  aumentar con la movilización, activa o pasiva, de la zona
  • Suele ser descrito como punzante, cortante o quemante.
  • Acompañarse de contractura muscular y también de un cierto componente vegetativo.
  • Puede afectar al psiquismo desarrollando conductas de ansiedad.

Las causas comunes de dolor somático incluyen lesiones traumáticas, fracturas óseas, quemaduras, cortes o heridas, así como enfermedades musculoesqueléticas como la artritis o la fibromialgia. En el contexto del cáncer, el dolor somático puede ser causado por la infiltración tumoral en tejidos blandos o en los huesos, así como por procedimientos médicos como la cirugía o la radioterapia.

El dolor somático puede ser tratado con una variedad de enfoques terapéuticos, que pueden incluir medicamentos analgésicos, terapia física, técnicas de relajación, terapia ocupacional o intervenciones quirúrgicas para corregir la causa subyacente del dolor, como reparar una fractura ósea o extirpar un tumor.

El manejo efectivo del dolor somático es crucial para mejorar la calidad de vida y el bienestar general de los pacientes, permitiéndoles realizar actividades cotidianas con mayor comodidad y funcionalidad.

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